Las decepciones van ligadas a que decís “amigo” como el que
dice “buenos días”, robáis el valor a las palabras. Os atrevéis a poner cara de
añoranza al despediros con un “hasta pronto” o un “espero verte” que, como no
se den en otra vida, no serán. Incluso se oyen “te quieros” que lo único que
hacen es desprestigiar a los que sí son sinceros.
Forzar a la vida por desesperación a lo único que da lugar
es a que ésta se resista. Y si no puede en ese momento, ya os dará la hostia al
bajar, que de las nubes todo cae.
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