No tenemos fechas especiales, ni aniversarios. No “tenemos”
una canción. Tampoco un sitio que hayamos hecho nuestro, o un regalo que nos
acompañe. Y, sin sonar lo suficientemente arrogante como para molestar, puedo
sonreír diciendo que hoy por hoy soy feliz.
Así que, dentro de lo malo que supone irme a tomar por culo,
tengo la seguridad de que no voy a sufrir mucho en un fecha, sino que todos los
días habrá recuerdos que serán presente; sé que no habrá una canción que me
parta en dos; ni algo que me acompañe y sea capaz de quebrarme el cerebro.
Está claro que el zurdo va a llorar por todo y por todos,
pero si hablamos de corazón; no puede para el bumbum si quiere vivir y volver.
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