Esa persona que con mirarte hace que la capacidad de levitar
forme parte de ti; quien tiene una sonrisa que conlleva otra procedente de tu
cara de inmediato; aquella que es capaz de regalar un abrazo que automáticamente
se convierte en fuente de alegría pura; quien acariciando hace que los
sentimientos se expresen con un escalofrío acogedor. Es la persona que posee la
mano a la cual te aferrarías sin motivo, sólo por el hecho de que puedes; la
misma que puede llegar a hacer que sientas cómo un terremoto de una magnitud
desproporcionada brota de tu interior.
Y, te haga sentir mejor o peor, es quien eres cuando alguien te quiere con fuerza.
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