Supongo que aprendemos una lección cuando nos pasan ese tipo
de cosas que sabemos que pasan pero que rezamos, o rezaríamos si creyésemos,
por que nunca nos pasen. Y no es otra enseñanza que la de acostumbrarse uno a
vivir, no confiando en que lo malo ocurre pero no suele tocar, sino teniendo
presente que pesadillas en el mundo hay para todos.
Apóyate, si se tercia, en la fe o en la esperanza, pero no
olvides que el positivismo, sin más remedio, hay días que también se viste de
gris y sabe a sal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario