Elige bien, vaya. Observa y se consciente de lo que pasa por la cabeza de cada persona, de lo que quieren realmente; date cuenta de si eres tú lo que pasa y de si eres tú lo que verdaderamente quieren. La persona que sepa encajar tus decisiones, aceptarlas, echarte una mano y apoyarte, es quien de verdad tiene un corazón enorme. Recuérdalo, y recuerda que por decir las cosas como se sienten no hay que sentirse tonto; recuerda, especialmente, que si das algo a quien te quiere, recibirás mil veces más: que si estás con quien te quiere, acabarás queriendo.
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